Hotel Ohla Eixample - Premios Cataluña Construcción 2018

En la 15º edición de los Premios Cataluña Construcción celebrada en el marco de la Noche de la Construcción organizada por el Colegio de Aparejadores de Barcelona (CAATEEB), la rehabilitación de Ohla Eixample fue galardonada con una mención especial en la categoría de Rehabilitación Funcional de la mano de Albert Bordera y Daniel Isern.

Hablamos con el director de la obra Daniel Isern sobre las características especiales del edificio, las nuevas tecnologías en el campo de la construcción y la composición de la fachada.

¿Cuál fue el reto que os encontrasteis con la rehabilitación del hotel Ohla Eixample?

El principal reto que nos encontramos a la hora realizar el proyecto del hotel Ohla Eixample fue la presencia del túnel del ferrocarril justo por debajo del edificio. Este hecho obligó a buscar soluciones muy innovadoras que permitieran aislar el edificio de las vibraciones provocadas por el paso de los trenes.

A parte de esto, el proyecto planteaba la necesidad de encajar un nuevo programa dentro de un antiguo edificio de oficinas con estructura existente. Este hecho obligó a tomar decisiones drásticas en materia de programa, comunicación y circulaciones.

Uno de los mayores cambios fue la reconfiguración de las plantas sótano, en su origen diseñado como aparcamiento dividido en infinitas entreplantas y alturas de forjado muy pequeñas; para adaptarlas al nuevo uso hotelero y alojar todos los servicios.

En plantas piso, se apostó por conseguir el mayor número de habitaciones con los estándares de calidad, confort y acabados que se esperan de un 5 estrellas.

Todo ello sin olvidar la inmensa responsabilidad estética de diseñar una nueva fachada en el centro de Barcelona.

¿Cuál fue la mayor complicación a la hora de su ejecución?

El mayor reto durante la ejecución de la obra fue la colocación de los amortiguadores sísmicos en cada pilar de planta baja para poder aislar el edificio de las vibraciones de todo su entorno inmediato.

Para poder ejecutarlo fue necesario apear cada pilar en sus ocho plantas de altura para poder colocar debajo un amortiguador y, posteriormente, calibrarlos uno a uno para asegurar la correcta distribución de las cargas. Todo esto, encima de la bóveda del ferrocarril.

Otra de las complicaciones de ejecución fue encajar todos los servicios dentro de la altura ajustada de la que disponía el edificio, realizando un ejercicio de simplificación y orden en las instalaciones para dejar el máximo de techo libre en altura.

¿De dónde proviene la idea de la composición de la fachada?

Tradicionalmente, la arquitectura en Barcelona ha dado respuesta a ambientes hostiles a través de la galería. Estas aparecen en el interior de manzana como protección contra las fábricas que llenaban estos espacios con humos, ruidos y olores.

Este elemento ha dejado una huella emocional en la ciudad que permite interpretar este tipo de espacios sin necesidad de construirlos físicamente.

De este modo, utilizando elementos verticales u horizontales que den grosor a la fachada y tamicen el espacio exterior, se consigue un efecto que evoque a la tradicional galería.

Junto a este factor compositivo, se optó por materializar el proyecto a través de un material propio de la zona y la tradición catalana: la cerámica. Contra fachadas de cristal y tecnológicas que se pueden encontrar en el ensanche barcelonés, la cerámica se plantea como un material de base vinculado a nuestro pasado pero proyectado hacia al futuro.

Con esta premisa se planteó una fachada cerámica que rompiera la escala del edificio a través de lamas cerámicas extruidas realizadas con el estudio de Toni Cumella. Cada una de ellas convertida en única al ser grabada con una parte de la composición musical Vivaldi Recomposed de Max Richter quien, del mismo modo que la cerámica, reinterpretó una pieza clásica convirtiéndola en una composición contemporánea.

¿Con qué maquinaria se pudo hacer realidad el proyecto de la fachada?

Después de extrudir cada pieza, ésta se colocó bajo un brazo robotizado con una punta triangular. A partir de aquí, empezaba el proceso de grabado de cada una de las piezas en dos de sus caras.

Un algoritmo matemático trasponía las frecuencias de la composición de Max Richter en líneas con mayor o menor profundidad en función de la intensidad en cada segundo de la pieza musical. Con este criterio, el brazo robot ranuraba líneas únicas en cada pieza pero con un inicio y final coincidente para poderlas colocar en la fachada de forma aleatoria para facilitar el montaje final.

Finalizado el grabado de cada pieza se procedió a esmaltarlas con un barniz semitransparente que protegiera las piezas de los agentes ambientales.

¿Por qué son tan importantes las nuevas tecnologías en la construcción?

La aplicación de las nuevas tecnologías en la construcción son un elemento fundamental a considerar no solo en la construcción sino también durante el proceso de diseño.

Poder aplicar conjuntos de parámetros precalculados permite innovar en acabados utilizados comúnmente para otorgarles un carácter distintivo y único respetando a la vez la tradición. Y no solo permite la innovación. La tecnología en la construcción también es un elemento que ayuda a la simplificación del proyecto, la estandarización de soluciones constructivas y el estudio de puntos de detalle.

La previsualización a través de sistemas digitales permite verificar las soluciones adoptadas, transmitir con más facilidad las ideas planteadas y simplifica la comunicación entre los agentes intervinientes.

Las nuevas tecnologías son un elemento cada día más presente en la vida de las personas y por esto es necesario tener en cuenta y utilizar los beneficios que son capaces de aportar al campo de la construcción y el diseño para poder avanzar hacia nuevas soluciones constructivas más eficaces, innovadoras y medioambientalmente sostenibles.